El invierno 2025/26 fue «muy húmedo» en la Comunidad de Madrid según la AEMET: cayeron 264,4 mm, un 191 % de lo normal, y la media de temperaturas se quedó en 6,6 °C. Esa combinación de lluvia, condensación y cambios bruscos de temperatura es justo la que castiga a cerraduras, bisagras y burletes. Si llega otro invierno así, conviene preparar la puerta de casa ahora, antes de que aparezca el primer atasco.

Por qué la humedad y el frío afectan a la cerradura

Una cerradura de seguridad es un mecanismo de precisión. La humedad favorece la oxidación de los elementos que no son de acero inoxidable y arrastra polvo al interior del cilindro, mientras que el frío espesa las grasas viejas y hace que la llave gire con más resistencia. El resultado más habitual es una llave que cuesta girar, un pestillo que no sale del todo o un cierre que «se queda a medias».

Lubricación correcta: lo que sí y lo que no

Según la guía de consumo de Consumer, el grafito es una buena opción porque es un lubricante seco que no atrae el polvo, mientras que los aceites líquidos y las grasas, a largo plazo, acumulan suciedad y pueden volver a atascar la cerradura. Por eso, en el cilindro conviene usar grafito o un spray específico para cerraduras, y reservar la grasa para las partes mecánicas visibles. Como norma práctica:

  • Aplica una pequeña cantidad, nunca en exceso.
  • Introduce y gira la llave varias veces para repartir el producto.
  • No uses aceites domésticos ni lubricantes multiusos en el interior del cilindro.
  • Lubrica más a menudo las cerraduras que se usan poco, como trasteros o segundas puertas.

Si quieres un repaso más a fondo, consulta nuestra guía para cerraduras de seguridad Point Fort Fichet y las recomendaciones de cada modelo.

Bisagras, burletes y marco: los otros puntos débiles

La puerta no es solo la cerradura. Revisa estos elementos al empezar el frío:

  • Burletes: si están resecos o agrietados dejan pasar el aire y la humedad. Límpialos con un paño húmedo y cámbialos si han perdido elasticidad.
  • Bisagras y rodamientos: una gota de aceite fino en los puntos de giro evita chirridos y holguras.
  • Marco y zócalo: comprueba que no haya óxido ni pintura levantada, sobre todo en la parte inferior, donde se acumula el agua de la fregona o de la lluvia.
  • Cierre: si la puerta roza o hay que empujar para cerrar, puede haber un ajuste desplazado por la dilatación del metal.

Para los cuidados específicos de tu modelo, puedes ver nuestra página de puertas acorazadas Fichet.

Cuándo conviene llamar a un técnico

Hay señales que no se arreglan con lubricante: la llave se atasca de forma recurrente, el pestillo no entra en la caja del marco, notas holgura en el cilindro o se oye un roce metálico al girar. Forzar la llave puede romperla dentro del cilindro y convertir un ajuste sencillo en una avería urgente. En ese caso, lo más prudente es pedir una revisión al servicio técnico Fichet 24 horas, que conoce el mecanismo original y dispone de recambios oficiales.

Una revisión rápida de la puerta antes de que llegue el invierno cuesta poco y evita que el primer día de lluvia fuerte te quedes con la llave atascada en la puerta de casa.

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