Una cerradura de seguridad se usa varias veces al día durante años, y la mayoría de averías que atienden los técnicos no son roturas: son bombines secos, sucios o mal engrasados que acaban atascándose justo cuando más prisa tienes. En una ciudad como Madrid, con polvo urbano, cambios de temperatura y puertas de portal muy transitadas, un mantenimiento sencillo cada pocos meses alarga la vida del mecanismo y evita llamadas de urgencia.
Señales de que tu cerradura pide lubricación
Si la llave entra con dificultad, hay que forzar el giro, notas roces metálicos o el pestillo tarda en salir y entrar, el mecanismo ya está pidiendo atención. Un cambio brusco de comportamiento tras el invierno o tras una ola de calor también es habitual: los lubricantes inadecuados se espesan o se evaporan. No fuerces nunca la llave: una llave doblada o partida dentro del cilindro cuesta bastante más que un poco de mantenimiento.
Qué lubricante usar y cuál evitar
Para el cilindro conviene un lubricante específico para cerraduras, en spray seco con base de PTFE o silicona, o grafito en polvo en pequeñas cantidades. Aplicado sin excesos, deja una película fina que no atrae suciedad. Evita los aceites multiusos densos y los productos tipo desengrasante genérico: arrastran el lubricante original, se mezclan con el polvo y forman una pasta que termina bloqueando los pistones del bombín. El grafito, además, no debe mezclarse con aceites.
Cómo hacerlo paso a paso
Primero limpia la entrada del cilindro con un paño seco o aire a presión suave. Después aplica una breve pulverización dentro de la llave de la cerradura, introduce y saca la llave varias veces para repartir el producto y retira el exceso con un paño. Con la puerta abierta, aplica unas gotas de aceite fino en el pestillo y en el resbalón, y acciona el mecanismo varias veces. En cerraduras de varios puntos de anclaje, repite la operación en cada punto accesible. Una revisión cada seis meses suele ser suficiente; si vives en una zona con mucho polvo u obras cercanas, hazla cada tres.
Cuándo no basta con lubricar
Si tras la limpieza la llave sigue sin girar con suavidad, el cilindro puede estar desgastado o la puerta puede haber perdido alineación. Es el momento de que un técnico lo revise. Los cilindros de seguridad de calidad, como el cilindro Fichet F3D, están diseñados para resistir años de uso, pero también necesitan cuidados básicos. Puedes conocer más sobre las cerraduras de seguridad Point Fort Fichet, revisar el estado de tu puerta acorazada Fichet o recurrir a nuestro servicio técnico Fichet 24h en Madrid si algo no funciona como debería.
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